Focus on Faith: Death no longer has its sting

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By Pastor Douglas Evenson
St. John’s Lutheran Church
    As a pastor I love to watch the peace with determination that emanates from the face of the dying when upon hearing the Gospel of Christ who came to die for sinners and when in the stead of Christ’s words of absolution are spoken to them. For just as Jesus set his face toward Jerusalem to suffer and die (Lk. 9:51), so they now also in peace with God—God not counting sins against them (2 Cor. 5:19)—resolutely fix their task in process of physical death.
    Death has become for them simply a portal to an eternal inheritance that is theirs by faith and baptism. They now unwaveringly take up their cross of suffering and death in following Jesus, that they might be where He is (Jn. 12:23; 17:24). Oh, what trust and conviction in the promises of God and the salvation gained for them by the crucifixion of Jesus. Death has indeed lost its sting.  No wonder the Lord says, “Precious in the sight of the Lord is the death of his saints” (Ps. 116:15).  In baptism we are united with Christ. “We know that Christ, being raised from the dead, will never die again; death no longer has dominion over him” (Rom. 6:9). So eternal death no longer has dominion over the baptized either. Believe this in faith of Christ and “do not fear little flock, for it is your Father’s good pleasure to give you the kingdom” (Luke 12:32).

La muerte ya no tiene su aguijón.
    Como Pastor, me encanta ver la paz que las personas tienen en sus rostros al escuchar, hasta en su lecho de muerte, el evangelio de Cristo. Que Cristo vino a morir por pecadores al escuchar las palabras del perdón de pecados. Porque, de la misma manera que Jesús, dirigió su ´rostro a Jerusalén´ para sufrir y morir (Lucas 9:51), ellos también tienen paz con Dios en su rostro. Tienen a un Dios que está reconciliado con el mundo (2 Corintios 5:19) ellos son resueltos a acabar el proceso de su muerte física. La muerte les es una puerta a la herencia eterna que les pertenece por la fe y el bautismo. Ahora no dudan a tomar su cruz de sufrimiento y muerte al seguir a Jesús, para que estén donde él está (Juan 12:23; 17:24) Qu gran confianza en las promesas de Dios y la salvación ganada para ellos por la crucifixión de Jesús. La muerte, de verdad, ya no tiene su aguijón. Ahora sí entendemos lo que significa Salmo 116:15: ´Estimada es a los ojos de Jehová, la muerte de sus santos´. Por el bautismo somos unidos a Cristo. ´Sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él´ (Romanos 6:9). Así que la muerte eterna ya no tiene ningún dominio sobre los que son bautizados. Crealo por la fe en Cristo y ´No temáis, rebaño pequeño, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino´(Lucas 12:32).